El asesinato de Aury Sara Marrugo en Cartagena fue un Crimen de Estado

{image}http://eldia.co/images/stories/251110/006.jpg{/image}Primer puesto mundial en ejecuciones de sindicalistas. Primer puesto en homicidios de defensores de derechos humanos, y la medalla de plata en atentados contra periodistas. Esas escalofriantes cifras no son más que algunas de las que podrían ponerse sobre la mesa para configurar una clarificadora fotografía de la realidad colombiana.

Desde 1986 hasta el pasado año 2009, 2.704 sindicalistas perdieron la vida, de los cuales unos 500 se registraron durante los ocho años que el presidente ultraderechista Álvaro Uribe (Partido de la U)  permaneció sentado en la Casa de Nariño. Además, hay al menos 300 mil personas desaparecidas, muchas de las cuales acaban apareciendo enterradas en fosas comunes.

La Comisión de Normas de la OIT en el año 2009 señaló sobre este drama lo siguiente: “La Comisión subrayó que un movimiento sindical sólo puede existir en un clima exento de violencia, y urgió al Gobierno a que ponga término a la actual situación de violencia e impunidad a través de medidas y políticas innovadoras y eficaces aplicadas de manera continúa”.

El Gobierno decidió no cumplir la recomendación de la Comisión de Normas de 2009 que le instó a dar “mensajes del más alto nivel sobre la importancia de las organizaciones sindicales”. Se convirtió en práctica común y recurrente del gobierno colombiano la de realizar declaraciones hostiles en contra de la legitimidad de las organizaciones sindicales y darle tratamiento de orden público a los conflictos laborales, igualmente en muchas ocasiones los organismos de seguridad del Estado han actuado de manera ilegal contra el sindicalismo, como el caso de las interceptaciones ilegales de las comunicaciones por parte del Departamento Administrativo de Seguridad y las ejecuciones extrajudiciales. Acciones que han favorecido y fomentado la violencia antisindical.

En ese contexto nacional de violencia socio – política, se batió nuestro Compañero Aury Sara Marrugo, quien hasta con su propia vida defendió a Ecopetrol como un patrimonio público estatal y demostró hasta la saciedad la necesidad de desarrollar de manera directa por parte del estado a través de Ecopetrol, el Plan Maestro de la Refinería de Cartagena – PMRC.

Por defender esas banderas y oponerse a las intenciones del Gobierno Nacional y la Junta Directiva de Ecopetrol de continuar con sus políticas de PRIVATIZACION. Nuestro compañero, amigo y hermano, AURY SARÁ MARRUGO, siendo dirigente sindical y Presidente de la subdirectiva de la USO Cartagena fue secuestrado, desaparecido, torturado y vilmente asesinado el 5 de diciembre de 2001, junto a su escolta ENRIQUE ARELLANO.

Así lo reconoció Salvatore Mancuso, al declarar sobre la muerte de nuestro Compañero Aury Sara; y fue más allá al afirmar que recibían cien millones de pesos mensuales de parte de Ecopetrol; igual situación de participación se presento en los asesinatos de Rafael Jaimes Torra   y  el secuestro de Gilberto Torres en los llanos.

Hoy sobre su memoria y su legado, nuestro mensaje a los obreros petroleros, es de RESISTENCIA, UNIDAD Y LUCHA, para continuar el camino que nos han marcado nuestros compañeros, que con su sangre y entrega han escrito la historia de este sindicato; donde nuestro compromiso debe ser continuarla, aún cuando nuestros corazones enlutados por las balas asesinas, que no cesan, cuando aún se sigue derramando la sangre inocente de nuestro pueblo, arrancándonos la vida, sembrando terror, miedo y zozobra; a todo ello se opone el valor de los humildes, de los luchadores del pueblo, la denuncia y la palabra; las que fueron las únicas y verdaderas armas que AURY SARA, tomó para defender nuestros ideales, los ideales de los trabajadores, de los oprimidos, de los millones de seres anónimos, de los que no tienen rostro, de los que nadie visibiliza; hoy, no lanzamos cantos de victoria, sino gritos de resistencia, de permanencia, de compromiso y lucha hasta alcanzar la victoria final.

A demás de este vil asesinato, continúo la arremetida contra este sindicato, y justo un año después, se da el asesinato de Rafael Jaimes Torra (Botellita) en Barrancabermeja y el despido de siete dirigente de la Junta Directiva de la Subdirectiva Cartagena, en un propósito de aniquilamiento total de la USO; y al día de hoy siguen las  agresiones con atentados, con más despidos, Procesos disciplinarios, amenazas, exilios y toda clase de violaciones a los derechos humanos de los trabajadores.

Todo esto producto de una política gestionada, orquestada y planificada desde el Estado, para privatizar y arrebatarle al pueblo colombiano sus activos más importante, como lo es ECOPETROL Y SU REFINERIA DE CARTAGENA. Por lo cual no dudamos en afirmar que el asesinato de AURY SARA MARRUGO, fue un crimen de Estado.

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