En el vigésimo tercer aniversario del Crimen de Estado contra la Unión Sindical Obrera

{image}http://eldia.co/images/stories/170111/01.jpg{/image}La Unión Sindical Obrera de la industria del Petróleo – USO; rinde tributo a nuestro compañero, mártir  y amigo MANUEL GUSTAVO CHACÓN SARMIENTO; quien después de veintitrés años (23) de su vil y cobarde asesinato a manos de miembros de la Armada Nacional en nuestra ciudad, específicamente la red 007, el 15 de Enero de 1988 frente a la Plazoleta de Telecom, constituyéndose después de Fermín Amaya en la Huelga de 1971, en un nuevo CRIMEN DE ESTADO, en contra de nuestros líderes y de nuestra organización Sindical.

Hecho que convulsiono la vida social y política de la ciudad; obligo a un contundente paro cívico  y a la parálisis de los Campos de producción de petróleo y las Refinerías;  el llanto se confundía con la impotencia y la rabia; mientras las barricadas incendiaban llantas y se producía una natural movilización social; el Pueblo entero coreaba; ¿Dónde están los asesinos de CHACON? y se respondía, los asesinos de CHACÓN están escondidos en el BATALLÓN.

Hoy continuamos reclamando: VERDAD, JUSTICIA Y REPARACION INTEGRAL, con garantías de NO REPETICIÓN. 

PALABRAS DE MARIA ELISA, esposa de MANUEL GUSTAVO CHACÓN:

Quiero brindar un saludo fraternal a todos los presentes en este acto de conmemoración del vigésimo tercer aniversario de la muerte de Manuel Gustavo.  Por motivos ajenos a mi voluntad no pude estar presente en Barrancabermeja,  esta bella tierra que la considero mía, que me regaló tres hermosos hijos y  donde  el espíritu de Manuel Gustavo  transita aguerrido, rebelde y libre, allí donde aún  se escuchan las notas de su flauta, sus versos y sus canciones.

Quiero compartir con los presentes algo muy mío y son parte de mis recuerdos que me han servido de bastión para sobrellevar esta experiencia amarga que ha sido la partida temprana de Manuel Gustavo.

Recuerdo aquel 15 de enero, cuando saliendo para el trabajo corriendo porque se le hacía tarde, después de despedirse y estando a punto de cerrar la puerta de la casa,  instintivamente se regresa  echa una última mirada a sus niños, recorre sus camitas, los arropa, le da un beso, se vuelve hacia  mí,  me abraza y me da nuevamente un beso y me dice “mi amor cuídelos”, como presintiendo que desde ese momento, esta sería mi responsabilidad.

Hoy desde aquí y en compañía de todos ustedes, quiero darle a Manuel G. un parte de victoria de mi compromiso como madre y  como  esposa.  “Quiero primero agradecerte viejito todas tus enseñanzas y sobre todo el valor y el coraje que me inculcaste para afrontar  la adversidad.  Hoy quiero contarte que  miro a mi alrededor y que me satisface lo que aprecio, veo  el producto de lo que he construido como madre y me siento profundamente orgullosa.  Viejito los niños que dejaste en la camita dormidos aquel 15 de enero del 88 ya crecieron y son tus  dignos representantes, personitas maravillosas que paso a paso y tal vez sin darse cuenta tratan de esculpir tu sueño, contribuyendo en el proceso de labrar una sociedad nueva, una sociedad justa, soñando con un país donde los niños puedan jugar sin miedos, donde los padres tengan el don de ver crecer a sus hijos, donde las madres al atardecer tengan la dicha de ver regresar a cada uno de los suyos de vuelta a casa, sin zozobras, sin angustias, sin llanto; una sociedad donde los ancianos no se mueran de frío, de hambre y en la calle, en fin una sociedad tal cual tú  la soñabas.  Quiero contarte mi viejito, que inevitablemente la vida continua y por fortuna  he podido sacarle el mejor provecho, disfruto de cada momento que me da la vida, he salido adelante como persona, como profesional que soy ahora, disfruto días a día de tu presencia  que innegablemente permanece  a través de nuestros hijos, de cada cosa tuya que se quedó en ellos y que se refleja en las constantes  chifladuras e  irreverencia de Manuel Leonardo, de la responsabilidad, seriedad aparente y mamagallismo de Marco Felipe, del compromiso absoluto en cada cosa que emprende y del derroche de afecto de Araly Hivama, de la verraquera y del optimismo que dejaste impregnado en mí,  pero sobre de todo de la ternura infinita , de la solidaridad y del afecto que derraman cada uno de ellos. Por ellos mil gracias viejito,  pero quiero contarte que esto no habría sido tan fácil si no fuera por la cantidad de amigos que dejaste a nuestro lado, amigos que han estado presentes en cada instante de nuestras vidas, momentos  difíciles pero también felices. Amigos como la incondicional USO que  independientemente de quién esté a la cabeza de esta organización, siempre he sentido su respaldo, su solidaridad su apoyo. Son muchos los amigos, muchos, no alcanzaría a nombrar a cada uno.  Manuel, mil gracias por dejármelos.  Y viejito, ¿si ves porque sigues  aquí? Porque todos los que están aquí  presentes  no toleran  tu partida.  No la toleraremos.

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