Política de precarización laboral en Ecopetrol, contrasta con sus multimillonarias ganancias y posicionamiento en la Bolsa de Valores

{image}http://www.eldia.co/images/stories/logos/uso.jpg{/image}Son recurrentes los discursos por parte del gobierno nacional y las administraciones de las empresas petroleras, señalando que en Colombia se respetan los derechos de los trabajadores a la libre asociación sindical y la negociación colectiva, adhiriéndose a pactos inútiles de Responsabilidad Social Empresarial que solo buscan mimetizar las graves consecuencias que tienen sus operaciones, sobre la vida de los habitantes de las regiones donde se explotan los recursos naturales.

Tales como la explosión demográfica, incremento de las tasas de desempleo, homicidios, desplazamiento forzado, fortalecimiento de los fenómenos paramilitares y delincuenciales colocados al servicio de las empresas para protección de sus capitales, alto costo de vida y el reconocido impacto negativo al medio ambiente (flora, fauna, paramos, reservas hídricas y forestales); si a lo anterior le agregamos las decisiones políticas de centralizar los recursos de las regalías,  bastante menguados con su forma de liquidación que solo favorece los intereses de las multinacionales; acto legislativo que se encuentra en curso en el congreso de la república que persigue despojar a las regiones productoras de estos fundamentales recursos que se utilizan para mitigar en parte los graves impactos ocasionados por el desarrollo de los grandes proyectos minero-energéticos. Todo  apunta a que los grandes conglomerados económicos continúen vanagloriándose de sus multimillonarias ganancias generadas por la riqueza de nuestro suelo y subsuelo, explotando inmisericordemente a los obreros y amparados por la política de la “confianza inversionista”,  de un gobierno continuista como el de Juan Manuel Santos que se postra ante las imposiciones de los amos del mundo entregando la soberanía energética nacional.

La política laboral aplicada por ECOPETROL y las empresas multinacionales a través de sus subsidiarias y filiales  a nivel nacional a los miles de trabajadores que son explotados a través de las empresas contratistas que ejecutan actividades que en  otrora eran desarrolladas de manera directa y que solo con el objetivo de acatar las recetas impuestas  del modelo neoliberal  han precarizado las condiciones de vida de los obreros petroleros;  solo han encontrado férrea resistencia a través del papel histórico jugado por la Unión Sindical Obrera USO y los procesos organizativos que han logrado consumar las comunidades petroleras que han reconocido que a través de la unidad, la organización y la lucha se puede avanzar en contravía de la lógica de la acumulación del capital en pocas manos, exigiendo la distribución equitativa de la riqueza generada  por la fuerza, capacidad técnica y experiencia de los obreros que a diario se enfrentan a las actividades de una industria como la petrolera, considerada como una de las de más alto riesgo en el mundo.

La administración de Ecopetrol  hace oídos sordos y mirada sesgada a la problemática que afrontan los miles de obreros inmersos en los grandes proyectos de expansión, operación y mantenimiento de los oleoductos, campos de producción y refinerías; a pesar que la USO en los diferentes espacios posiciona los temas agotando los conductos regulares para la resolución de los mismos, convirtiéndolos en espacios de discusión estériles;  posicionando así en el imaginario colectivo que la única forma de resolver los asuntos es a través de la vía de hecho para reivindicar los derechos.  Lo anterior a originado cientos de conflictos a nivel nacional que han posibilitado avances e impactado a sectores importantes de trabajadores; pero la política de la administración de ECOPETROL y las multinacionales aplicada a los trabajadores en su parte medular continua intacta, desconociendo los derechos universales que tienen los trabajadores de negociar colectivamente sus condiciones de trabajo con el patrono y no ser perseguidos o estigmatizados por ello;  continúan haciendo gala de su poder económico e influencia política para imponer el UNILATERALISMO en las relaciones obrero-patronales ejecutando a través de disposiciones corporativas  las tablas salariales, prestaciones sociales y demás condiciones que rigen los contratos individuales de los obreros, desconociendo a través de astutas interpretaciones leguleyas el concepto de UNIDAD DE EMPRESA,  para la aplicación de las Convenciones Colectivas de Trabajo firmadas por la Unión Sindical Obrera USO con las diferentes empresas petroleras en el país.

Muestra de lo anterior la grave situación que afrontan los trabajadores que laboran para Ecopetrol y Oxi-andina en el distrito de producción EL CENTRO, los cuales en medio del salpicón de la multimillonaria  contratación son los más afectados con la mala catalogación de los contratos por parte de los gestores de los mismos que son hábiles y ligeros a la hora de señalarlos como actividades no propias de la industria, con las consabidas consecuencias para los obreros que deben soportar la precarización salarial y la aplicación menguada del pobre Código Sustantivo de Trabajo y qué decir de aquellos “afortunados” que laboran en actividades reconocidas como propias de la industria cuando se enfrentan entonces con la maraña de interpretaciones, derivada de esa política laboral mezquina impuesta unilateralmente por la cúpula de ECOPETROL  y secundada por los lazarillos de la OXI-ANDINA , ratificando el adagio popular que reza que no hay peor ciego, que el que no quiere ver; pues mientras en Bogotá anhelan tener bajo control a los obreros con la FAMOSA GUIA DEL CONTRATISTA  en los frentes de trabajo se cocinan todos los días conflictos por cosas tan elementales para un obrero como la alimentación ($6.500), las clasificaciones escalafonarias, no les reconocen la experticia, experiencia y antigüedad a los trabajadores, el transporte, la dotación, los implementos de seguridad, el pago de los sobretiempos y recargos, los riesgos ocupacionales, acoso y persecución laboral, despidos y sanciones injustificadas orientando a las firmas contratistas a que no reconozcan al sindicato, violación  de los derechos humanos y la normatividad laboral existente en Colombia.

La Unión Sindical Obrera USO exhorta a todos los trabajadores y las comunidades petroleras organizadas a levantarse en pie de lucha para derrotar esta política mezquina que atenta contra la dignidad de los obreros y sus familias, motivando la preparación de un gran movimiento nacional en todos los frentes de trabajo para exigirle al gobierno, ECOPETROL y las compañías multinacionales  la aplicación integral de las convenciones colectivas de trabajo firmadas con la USO a los obreros de empresas contratistas  y el respeto por los derechos a la libre asociación y el libre ejercicio de la actividad sindical amparados por la normatividad de la organización internacional del trabajo, convenios firmados y ratificados por el estado colombiano pero no reconocidos en la práctica en el país.

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