1º de Noviembre: Gran Movilización Nacional de la Clase Obrera y Popular

{image}http://imagen.eldia.co/cache/logos/uso_595.jpg{/image}Los obreros/as y el pueblo en general de Barrancabermeja, saldremos hoy, a partir de las 4:00 pm, desde El Sena, a la calle a protestar contra la REFORMA TRIBUTARIA del gobierno de Santos y por la DEFENSA DEL SENA, EL INSTITUTO DE BIENESTAR FAMILIAR , LAS CAJAS DE COMPENSACION FAMILIAR  Y LAS CESANTÍAS DE LOS TRABAJADORES.

A continuación transcribimos, dos escritos de la Revista Semana, que dan cuenta de las falacias que nos llenan para hacernos creer que las reformas serán a nuestro favor.

Moscas por el rabo
Por Antonio Caballero.  Sábado 27 Octubre 2012

La experiencia lo demuestra: nunca han creado empleo las gabelas a los empresarios: se las guardan. El empleo solo crece cuando se necesita.

«¡Que se jodan!»-exclamó hace unos días, enloquecida de fervor, una diputada de la derecha española en el poder cuando su presidente de gobierno anunció ante el Congreso los recortes a las ayudas a los desempleados en la desvertebrada España. Que se jodan los pobres. Recordé la exclamación la otra noche, al ver en la televisión al presidente Juan Manuel Santos exponer las bondades de su reforma tributaria: que «busca más equidad» y que «generará 1 millón de empleos». No es así, y él lo sabe. Lo mismo dicen sus ministros de Hacienda, ayer Juan Carlos Echeverry y hoy Mauricio Cárdenas: que si equidad, que si empleo. No es así, y ellos lo saben. Tal vez la reforma tenga otras virtudes, pero no esas dos.

Al contrario. En eso han coincidido todos los comentaristas económicos de la prensa, y así lo corrobora el entusiasmo con que han saludado el proyecto los grandes empresarios de la Andi. El parlamentario del Polo Jorge Enrique Robledo le ha apostado al jugador Santos su puesto de senador contra el suyo de presidente -sus restos- a que lo que dice es mentira: que no favorece la equidad ni propicia la creación de empleo una reforma tributaria que rebaja los impuestos de los ricos, en sus personas y en sus empresas, y los descarga sobre las clases medias. «Les disminuye en 8 billones de pesos los impuestos a las empresas más poderosas de Colombia -dice Robledo; y en cambio- los ingresos por trabajo pagarán más tributos por aproximadamente 7 billones». Las cifras que da el Ministerio de Haciendo son distintas: se reduce el recaudo a empresas en 3,6 billones, y a personas aumenta en 4,7. ¿Quién dice la verdad? Habrá que esperar a ver si Santos ve, o pasa.

Dice Eduardo Sarmiento en El Espectador: «queda la descubierto que el propósito de la reforma es reducir los ingresos del trabajo con respecto al capital». Dice Juan Manuel López en Dinero: «¿Será que se intenta radicalizar el modelo (neoliberal) aprovechando la distracción de los diálogos de paz?». Dice Salomón Kalmanovitz en El Espectador: «Al reducir el impuesto a las ganancias ocasionales y a las herencias del 33 al 10 por ciento (se está) perpetuando la inequidad generación tras generación».

Por lo demás, la experiencia lo demuestra: nunca han creado empleo las gabelas concedidas a los empresarios: se las guardan. El empleo solo crece cuando se necesita.

Pero no es la regresiva y retardataria reforma tributaria lo único retardatario y regresivo en el gobierno de Santos. Hay una contradicción frontal -una contradicción antagónica, dirían los marxistas- entre toda la política económica que promueve y todas las demás que dice promover: la política social y la -llamémoslo así- política-política. La política económica es decididamente neoliberal, como lo han sido las de todos los gobiernos desde la «apertura» de César Gaviria en los años noventa: una política que ha convertido a Colombia -detrás del desventurado Haití- en el país más inequitativo del continente. Y eso choca de frente con las iniciativas por las cuales Santos pretende «pasar a la historia», como dicen: la de restitución de tierras y la de reparación a las víctimas (la de las 100.000 viviendas gratis es para que el ministro Germán Vargas pase a la Casa de Nariño). Y, sobre todo, claro, la política de paz en que se ha embarcado a través de las tratativas con las guerrillas.

Cierto: no se va a discutir en la mesa de diálogo de La Habana todo el trasfondo estructural que dio origen al conflicto, sino solo cinco temas específicos. Pero la más ambiciosa construcción de la paz que tiene que venir después sí tiene mucho que ver con el modelo económico, que está en contradicción antagónica con la «paz con justicia social» de que hablan las guerrillas y con la «búsqueda de la equidad» de que habla Juan Manuel Santos.

A ver ahora cómo ata esa mosca por el rabo. Cómo se baila ese trompo en l´uña.

Nota: Cecilia Orozco, premio Simón Bolívar al periodista del año. Por lo visto todavía quedan sitios en el país en donde no manda el señor procurador Alejandro Ordóñez.
-.-
Un fuero para la guerra
Por María Jimena Duzán, 27 de octubre de 2012

Según Human Rights Watch, la reforma al fuero dejaría a Colombia expuesta a que la Corte Penal Internacional nos investigara por denegación de justicia.

Si quiere detener en algo su desprestigio, lo mejor que podría hacer el Congreso es no aprobar la reforma al fuero militar que está a dos debates de ser cocinada.  

Razones sobran para que los congresistas se den la pela y le demuestren al país que no se les ha olvidado legislar a favor del interés nacional. La primera es que esta reforma va en contravía de la ruta de paz trazada por el propio presidente Santos. No se puede estar abriendo en La Habana un proceso de paz con las Farc y al mismo tiempo estar aprobando en el Congreso un fuero militar concebido para la guerra. Ese cruce de cables no es un buen augurio para los diálogos que se abren la próxima semana en La Habana.  

La segunda razón es porque tal como quedó aprobado, ese nuevo fuero se puede convertir en una patente de corso para la impunidad. Así como quedó aprobado en el sexto debate, se permitiría que graves violaciones a los derechos humanos como la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la violación y abuso sexual, el desplazamiento, entre otros, sean investigados y juzgados por la justicia penal militar.

La tercera razón para que los congresistas no aprueben esta reforma es porque borra de un plumazo todos los avances hechos en materia de derechos humanos en la fuerza pública. Aunque el ministro Pinzón ha dicho una y mil veces que los falsos positivos no van a pasar a la justicia penal militar porque no tienen relación con el servicio, la realidad es que quienes están siendo investigados por estos abusos podrían pasar a la justicia penal militar porque los falsos positivos son considerados ejecuciones extrajudiciales.

La cuarta razón es que esta reforma es nociva para el Estado de derecho porque pretende darles a los militares un espacio de impunidad a cambio de nada. Y plantea, de paso serios interrogantes sobre cuáles van a ser sus condiciones en materia de verdad y justicia si el país logra que las Farc dejen las armas y se reincorporen a la vida civil. Tampoco me gusta el talante de esta enmienda porque da la impresión de que a través de ella los militares le estuvieran diciendo al país que no están interesados en ceder en nada en un eventual proceso de paz y que eso de la justicia transicional, es para los bandidos de las Farc pero no para ellos que ganaron la guerra.

Razón tiene José Miguel Vivanco de Human Right Watch en alertar sobre los efectos que le acarrearía al país aprobar una reforma al fuero como la que avanza en el Congreso. Según él, este fuero contraviene de manera flagrante la jurisprudencia de los más altos tribunales de Colombia y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos e incluso dejaría a Colombia expuesta a que la Corte Penal Internacional pudiera entrar a investigarnos por denegación de justicia.

En el fondo este cruce de cables demuestra que es hora de que el presidente Santos y la Unidad Nacional le planteen a la opinión y a la sociedad cuál va a ser la negociación con los militares si es que se abre la posibilidad de la paz en Colombia. Eso sería lo más honesto con el país en vez de empezar a hacerles concesiones por el patio de atrás. Los militares no pueden dar a entender que mientras toda la sociedad está viendo cómo es que nos vamos a tragar los sapos que nos vamos a tener que tragar, ellos, que también cometieron abusos en esta guerra, se van a dar el lujo de no tragarse ninguno. Y que bueno sería que los congresistas de la Unidad Nacional nos dijeran claramente si esta reforma es parte de esa negociación secreta con los militares o si es un aporte más a su larga hoja de desprestigios.

JUEVES 1º DE NOVIEMBRE
GRAN MOVILIZACION NACIONAL

CONTRA LA REFORMA TRIBUTARIA Y POR LA DENSA DEL SENA, EL ICBF, LAS CAJAS DE COMPENSACION FAMILIAR Y LAS CESANTÍAS DE LOS TRABAJADORES.

SALIDA. El Sena – HORA: 4:OO PM

>> Descargar documento en formato PDF