Atrás el desmembramiento de Ecopetrol y la tercerización laboral

{image}http://imagen.eldia.co/cache/logos/uso_595.jpg{/image}Ecopetrol ha sido desde su creación en 1951 motor del desarrollo Nacional y la primera Empresa del País. Su participación dominante en la exploración, producción de crudo y gas, refinación y transporte de hidrocarburos , permitió durante décadas que las utilidades obtenidas nutrieran las finanzas nacionales y contribuyeran a financiar los gastos sociales del Estado, en materia de educación, salud, vivienda, saneamiento básico y otras necesidades de la población. El régimen prestacional y salarial de sus trabajadores contribuyó a la distribución de riqueza y a mover la economía de sus zonas de influencia.

El pasado 15 de junio de 2012, el Presidente de Ecopetrol S.A, Javier Gutiérrez, anunció otro zarpazo contra la primera empresa nacional: La escisión de la red de oleoductos, poliductos, combustoleoductos y de los terminales de almacenamiento de crudo y derivados, para  crear la nueva empresa, CENIT Transporte y Logística de Hidrocarburos S.A.S, que manejada bajo régimen privado, dejará de ser una ventaja comparativa para Ecopetrol y, por el contrario, se convierte en amenaza para las refinerías nacionales y una facilidad para que las multinacionales accedan a los ductos de Ecopetrol S.A., para introducir combustibles al mercado nacional.

Esta escisión complementa la política neoliberal de libertad de precios e importaciones de los combustibles y abre la posibilidad de que la Refinería de Barrancabermeja, pierda su condición dominante en el mercado de derivados hacia el interior del país. La medida es continuación de la nefasta política de privatización del manejo de los hidrocarburos, del marchitamiento de Ecopetrol y de pauperización de las condiciones laborales de los más de cincuenta mil obreros de la industria del petróleo.

Con la imposición de políticas neoliberales a partir de 1991, se arreció la ofensiva de las multinacionales y el capital financiero por apropiarse de la explotación, industrialización y comercialización de los hidrocarburos.

Escindieron las redes de transporte de gas natural, creando Ecogas, afectando en más de 600 millones de dólares el patrimonio de la empresa; se vendió la participación en Terpel, la cuarta  empresa más grande de Colombia. En turbias transacciones se escindió, vendió parte y luego se recompró la Refinería de Cartagena; igual suerte corrieron las participaciones de Ecopetrol en Invercolsa, Promigas y otras empresas.

Los gobiernos de Uribe y Santos han actuado con el único propósito de desmembrar y privatizar a Ecopetrol. Con el decreto 1760 de 2003 se le quitó la administración de las cuencas hidrocarburíficas y crearon la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, para imponer un contrato petrolero aún más favorable a las multinacionales, que le cambió la calidad de empresa industrial y comercial del Estado, por empresa de composición accionaria y que con la ley 1118  propició la venta a menos precio de parte de sus acciones; luego le dieron paso a la constitución de un Holding conformado por veintiocho (28) empresas filiales y subsidiarias, algunas de ellas ubicadas en el extranjero y de dudosa viabilidad en cuanto a su rentabilidad.

Esas antinacionales políticas se acompañan de la más brutal arremetida contra la principal fuerza defensora de Ecopetrol, la Unión Sindical Obrera,  USO. Unas veces con asesinatos, otras con penalización de la protesta social, negación del derecho de huelga y finalmente con la proscripción de los derechos de asociación y negociación. El 25 de agosto de 2011, en el 60 aniversario de Ecopetrol, Javier Gutiérrez, se ufanó de tener 7.000 trabajadores directos y más de 25.000 tercerizados que generan ganancias de más de 10 billones de pesos anuales. En ninguna de esas 28 empresas, con la excepción de la matriz Ecopetrol, hay sindicato, ni convención colectiva de trabajo. Recientemente se negó el trámite de pliegos de peticiones y fueron despedidos los obreros que se sindicalizaron en Propilco, Comai, Ecodiesel y Oleoducto Bicentenario, todas empresas de propiedad de Ecopetrol S.A.

La USO y la CUT  rechazan contundentemente tales medidas e invitan al movimiento sindical y a los sectores sociales y políticos comprometidos con la democracia y la soberanía de Colombia, a acompañar el reclamo de los obreros petroleros por el manejo soberano de nuestros hidrocarburos, la permanencia de Ecopetrol como empresa de propiedad estatal y palanca de industrialización nacional, el establecimiento de precios no especulativos y que sus aumentos no superen el IPC, para los combustibles y unas condiciones de trabajo dignas para los obreros de la industria, y a rechazar las condiciones de esclavismo que hoy practican no sólo multinacionales como Pacific Rubiales, sino también el Grupo Empresarial Ecopetrol S.A; tanto la empresa matriz como sus 28 empresas del Holding, esperpento que a todas luces se inventó para privatizar el patrimonio estatal, tercerizar la mano de obra y aniquilar el derecho de asociación, sindicalización y contratación colectiva.
Acompañemos con la denuncia y la movilización estas patrióticas reclamaciones.

DOMINGO TOVAR
Presidente CUT

RODOLFO VECINO
Presidente USO

Atrás la privatización de Ecopetrol…Atrás…Atrás…Atrás.
Abajo  la creación de CENIT S.A.S…Abajo…Abajo…Abajo.

01 de Agosto todos a la gran batalla, contra la Locomotora Minero – Energética…vamos todos.

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