BP en la encrucijada

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{image}http://eldia.co/images/stories/260410/tauramena.jpg{/image}Conseguimos entrar a la asamblea de los accionistas de BP,con la ayuda de hermanas organizaciones del Reino Unido. Allí, en un moderno y lujoso centro de convenciones la junta directiva de una de las compañías multinacionales más poderosas del mundo presenta su informe anual y la proyección para el año que viene, a los que supuestamente son sus dueños.
 
Un escenario inmenso que nos deja entender muy bien el poder de esta gente, el poder de sentarse en el cuarto de los botones y decidir sobre la vida de millones de seres humanos. Los cuales no hacen parte de sus accionistas. En aquel cuarto de botones se puede decidir si desencadenar guerras, si aplastar pueblos, si responder a las peticiones de los habitantes de un pequeño municipio quienes protestan para solicitar derechos sindicales, respeto por el medio ambiente, respeto por la vida y mejores condiciones.
 
Hasta ahí llevamos la voz que, a pesar de los muertos, a pesar del miedo, se ha levantado desde hace tres meses desde el corazón de los llanos orientales, la ciudad de Tauramena, en el departamento de Casanare.
 
Le preguntamos a la BP, si consideraba legítimo que una comunidad pudiera presentar un pliego de peticiones a quienes se han beneficiado por 18 años de las riquezas de la tierra llanera, si consideraban legítimo pedir que BP reconozca el derecho a la organización sindical y una convención colectiva de trabajo, que los pobladores quieran frenar la crisis ambiental en la región, que se exija inversión social en un pueblo que, aun viviendo encima de millones de barriles de petróleo, vive en situaciones de dramática pobreza, donde las pequeñas empresas locales siguen siendo ignoradas. Por ende les preguntamos si consideraban legítimo que un pueblo masacrado por la violencia -que el mismo petróleo trajo- buscara herramientas de protección y respeto para los Derechos Humanos.
 
Nos contestaron, aquellos señores elegantes, los jefes de la BP, directivos que ganan anualmente quizás más del presupuesto del mismo municipio de Tauramena, Tony Hayward y Carl-Henric Svanberg, que ellos sabían que había unos diálogos pero que no eran con BP sino con OCENSA.
 
Volvimos a tomar la palabra y les explicamos que no era cierto lo que afirmaban, que incluso había una comunicación del 14 de abril de 2010 donde la BP calificó las solicitudes de la comunidad como injuriosas y amenazando con “poner en conocimiento a las autoridades competentes el contenido de tales acusaciones para que tomen las medidas que correspondan”. Les dijimos que ellos estaban ignorando a las comunidades, les dijimos que esta respuesta es la misma que por dos décadas permitió el exterminio de todos los que levantaron la voz.
 
Entregando a los dirigentes de BP las 3.400 firmas de la comunidad tauramenera, les anunciamos que si ellos no dan respuestas positivas a las exigencias de la comunidad, seguiremos en movilización. Seguiremos protestando hasta cuando la empresa en Colombia y en el mundo nos escuche. Levantaremos una campaña para develar al planeta quiénes son estos señores que hablan bien y visten elegante, que viven en apartamentos lujosos, que tristezas, desesperación, pobreza y devastación en toda la tierra.
 
Nos juntaremos con quienes como el pueblo indígena Mikisew Cree de Canadá, cuyo territorio ha sido devastado por la explotación minero energética, han levantado su voz y pretenden salvaguardar lo que queda de sus bosques y de su cultura, es decir lo que queda de sus vidas.
 
En su intervención a la asamblea el vocero del pueblo canadiense, George Poitras, dijo: “cuando escucho a mi amigo de Colombia y su informe sobre lo que ha hecho la BP en su país mi corazón desangra. Esperamos que esta no sea la presencia en nuestra patria”.
 
En su respuesta a los discursos a favor de un estudio transparente sobre la inversión de la empresa en los Tar Sands de Alberta, Canadá, el presidente de la empresa los trató con respeto, respondiéndoles: “Ustedes han planteado inquietudes legítimas que tratan de las actuaciones de nuestro negocio. Entiendo las inquietudes pero estoy en desacuerdo con el análisis del asunto”.
 
Legitimidad que no fue atribuida a las exigencias de los colombianos. Sin embargo tanto para Casanare como para los Tar sands en Canadá la respuesta de la BP es la misma: sacaremos de las entrañas de sus territorios el petróleo, pasando por encima de pueblos y naturaleza.
 
Los manifestantes fuera de la asamblea gritaron: “Canadá, Colombia No Blood for Oil” (Ninguna sangre para el petróleo).
 
Encontraremos en el camino más hermanos solidarios para que primero sea la vida, el medio ambiente, el futuro. La lógica del provecho económico por encima de todo no hace parte del mundo que queremos.

 

VIVA LA UNIÓN SINDICAL OBRERA Y LA JUSTA PROTESTA DE LOS TRABAJADORES
LA USO 87 AÑOS DE EXISTENCIA Y DE LUCHA SOSTENIDA POR LA DEFENSA DE LOS TRABAJADORES
 
POR LA DIGNIDAD Y EN BIEN DE TODOS Y TODAS…UNIDAD Y ORGANIZACION
Redactó: MOVIMIENTO DIGNIDAD POR EL CASANARE, 19 de abril de 2010