Corrupción, Chuzadas y Crimen. ¿Democracia….?

{image}http://lh4.googleusercontent.com/-Gu-nCL7aRWY/Uad62RhjahI/AAAAAAAAAUI/T9hXsCK_jbo/s720/uso.jpg{/image}Los escándalos de corrupción  y de las “chuzadas” realizadas desde la Central de Inteligencia Técnica del Ejército –CITEC-, incluso contra el  mismo presidente de la Republica, Juan Manuel Santos , evidencian la persistencia de una inteligencia militar ligada estrechamente a sectores delincuenciales del establecimiento, empeñados en perpetuar el gran negocio de la guerra y sabotear cualquier posibilidad de paz.

La guerra es un gran negocio que este año consumirá 27 billones de pesos, consolidándose como el principal presupuesto de la nación,  que se despilfarra en medio de una corrupción con tajadas de hasta el 50%.

Aunque hubo un remesón en la cúpula militar por estos hechos el  Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, máximo responsable  de las Fuerzas Militares, sigue incólume en su cargo a pesar de la crisis en su cartera ministerial y de ser considerado el Ministro de la “Guerra” o el Ministro de Uribe, quien es el directo beneficiario de lo que está pasando.

El cambio intempestivo en la reacción y versión del Presidente Juan Manuel Santos, nos recuerda páginas fallidas de paz en el país. Condena los hechos, pero seguramente no habrá una investigación a fondo, en correspondencia con lo sucedido y en contravía calla, minimiza y hasta  se solidariza con  los espías ilegales.

En su lógica criminal Uribe desarrolló una estrategia a través de su Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que cobró la vida de un millar de víctimas, por medio de ejecuciones extrajudiciales, conocida como “falsos positivos”. ¿Será este secreto a voces el que le permite a esa cúpula militar chantajear al ex ministro de Defensa hoy presidente, Juan Manuel Santos?

No es la  primera vez que los militares silencian o someten a un presidente. Recordemos que Belisario Betancourt, quien adelantaba un proceso de paz en la década de los años 80´s fue desplazado durante 48 horas por un teniente, conocido como Plazas Vega, en la retoma a sangre y fuego del Palacio de Justicia; tiempo suficiente para que las fuerzas militares incineraran el Palacio con civiles, guerrilleros, magistrados, expedientes y la democracia, que adujeron defender. De igual manera a Turbay Ayala le impusieron  promulgar el Estatuto de Seguridad posibilitando todos los estragos  en materia de derechos humanos cometidos por los militares. Así mismo Samper Pizano lo tuvieron a punto de golpe de Estado;   Álvaro Gómez Hurtado y el general Fernando Landazábal, quienes se opusieron al Golpe fueron asesinados por los golpistas incrustados en la Brigada XX del Ejercito.

En el túnel de la guerra la inteligencia militar se desbordó y se desnaturalizó convirtiéndose en una amenaza, capaz de recurrir al crimen con fines de desestabilización política, no solo contra la oposición, sino  también contra quienes siendo parte de la institucionalidad disienten de los designios del momento o aperturan posibilidades de construcción  democrática.

La campaña electoral que llevara a César Gaviria Trujillo, al Palacio de Nariño estuvo  antecedida y tapizada con la sangre de sus principales contendores a las elecciones presidenciales de mayo de 1990. En solo ocho meses fueron asesinados Luis Carlos Galán Sarmiento del partido liberal, Bernardo Jaramillo de la Unión Patriótica y Carlos Pizarro del M-19. Magnicidios cometidos por el DAS como lo reconoció su ultimo director, Felipe Muñoz.

Bajo la egida de Uribe Vélez, el DAS, principal organismo de inteligencia y seguridad del Estado,  fue puesto al servicio de criminales, borrando expedientes  que comprometían a representantes del gobierno  en actuaciones delictivas e instruyendo otros ilegalmente mediante las chuzadas, convirtiéndolo en un aparato de terrorismo de Estado, que operaba en contra de cualquier voz que perturbara  el unanimismo Uribista. El espectro de los declarados sospechosos fue variopinto, desde las Altas Cortes, pasando por la oposición política y  social, los defensores de derechos humanos y periodistas; llegando hasta el atentado al senador  Vargas Lleras e octubre de 2005. El objetivo, someter a una Corte que investigaba los nexos entre narcotraficantes y políticos, cuyo máximo exponente era precisamente el presidente Uribe y un Senado permeado por el paramilitarismo en un 35%.

Las brigadas de inteligencia militar seriamente comprometidas con actos delictivos  y el DAS, con su grupo G-3 encargado de espiar a la Corte Suprema de Justicia fueron disueltos, pero la práctica del espionaje ilegal con sus redes clandestinas y sus bases de datos, dirigido desde la cúpula militar, sigue caminando la senda de desestabilización democrática al servicio de la extrema derecha encarnada por Uribe Vélez. Gracias a esa inteligencia ilegal Uribe tiene información y recursos privilegiados para sabotear el proceso de paz y continuar atacando  los seres que encarnan las posibilidades de cambios democráticos y estructurales que requiere el país.

En la actual campaña electoral Uribe se ha visto obligado a hablar de paz y  pide  una paz sin impunidad con los criminales, paradójicamente cuando su acceso al poder estuvo ligado a la criminalidad. Señor Uribe ¿cuantos minutos, días o meses está dispuesto usted a pagar por cada uno de los crímenes en los que usted y sus socios están inmersos? Hágale la propuesta al país. Podríamos comenzar por su socio, el Mayor retirado de la policía por narcotráfico, Juan Carlos Meneses, los 12 apóstoles y sus 30 crímenes en Yarumal Antioquia, por los cuales está sindicado su hermano Santiago. El capitán del Ejército Adolfo Guevara Cantillo, brazo derechos de Rodrigo Tovar alias 40. Del sobrino de su socio Rito Alejo del Rio, o de Mancuso y los 100 millones de pesos mensuales que pagaba ECOPETROL para la guerra en las zonas petroleras.

La memoria hoy nos obliga a recordar que La Unión Patriótica nacida de los diálogos entre las FARC y el gobierno  en la década de los 80 fue sometida al exterminio. Aida Avella, una de las pocas sobrevivientes, quien tuvo que salir al exilio durante 17 años, tras su regreso al país y su postulación como candidata presidencial, vuelve a sufrir el atentado por parte de quienes se oponen rabiosamente a cambios democráticos en nuestro país.

El país está en riesgo, no se vislumbra un panorama claro, las instituciones han sido permeadas, como dijo Petro en su momento, por la mafia narcoparamilitar, y este gobierno con rabo de paja no puede apostarle a su depuración.

EXIGIMOS GARANTÍAS POLITICAS, RESPETO POR LA VIDA Y COSTRUCCIÓN DE DEMOCRACIA.

UNIDAD, ORGANIZACIÓN, MOVILIZACIÓN Y LUCHA.

VIVA LA UNION SINDICAL OBRERA USO, ORGANIZACIÓN QUE HIZO POSIBLE LA CREACIÓN DE ECOPETROL, PATRIMONIO DEL PUEBLO COLOMBIANO QUE HOY SEGUIMOS DEFENDIENDO.

LA USO VIVE, CONSTRUYENDO SOBERANIA, JUSTICIA  Y DIGNIDAD

Redacto: Junta Directiva Nacional de la USO, Bogotá D. C. – Colombia, Febrero 28 de 2014.