Donald Trump, Hillary Clinton y la seguridad nacional de EE.UU.

La Habana, 8 ago (PL) El tema de la seguridad nacional de Estados Unidos entró de lleno en la campaña con vista a las elecciones presidenciales de noviembre y promete ser un punto clave en la etapa final de la contienda.

El candidato republicano Donald Trump acusa a su contrincante demócrata Hillary Clinton de no ser lo suficientemente fuerte como para encarar los incontables desafíos que enfrentará Washington en el futuro previsible, mientras ella responde una y otra vez con el argumento de la inexperiencia del multimillonario en estas lides.

Al debate se sumaron en días recientes figuras que ocuparon puestos relevantes en anteriores administraciones, como es el caso de Michael Morell, exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), quien afirmó este sábado que Trump constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

De acuerdo con Morell, quien fue subdirector y director interino de la CIA desde 2010 al 2013, el aspirante del partido rojo carece de la calificación necesaria para convertirse en comandante en jefe de las fuerzas armadas, y asumir asuntos sensibles en la arena internacional.

Por otra parte, Trump recibe ataques desde varias direcciones debido a su retórica acerca del empleo de las armas nucleares y la posibilidad de que otros países accedan a esos sistemas ofensivos, lo que despierta cuestionamientos entre expertos en este tema.

Al menos así piensa Mark Fitzpatrick, director ejecutivo de la Oficina sobre Estados Unidos en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Washington D.C., para quien la posición del magnate inmobiliario al respecto es lo más comprometedor que ha dicho en su campaña, «entre muchas cosas peligrosas y estúpidas».

Medios de prensa estadounidenses recordaron en los últimos días los comentarios del candidato del llamado Grand Old Party (GOP) en los que sugería que Japón, Surcorea e incluso Arabia Saudi debieran tener sus propios artefactos atómicos.

Pero la semana pasada Joe Scarborough, excongresista republicano reveló que Trump preguntó en repetidas ocasiones en meses recientes a sus asesores por qué Estados Unidos no podía emplear las armas nucleares. Hasta el presidente Barack Obama se sumó a esta ofensiva anti-Trump, al señalar desde la sede del Pentágono que el empresario neoyorquino no está en ningún sentido preparado para dirigir el uso de estos medios.

La parte republicana rechaza estas acusaciones, las califica de injustas y el propio Trump aseguró el sábado en un acto proselitista en Windham, New Hampshire, que él sería el último en autorizar el uso del armamento atómico en caso de que asuma la jefatura de la Casa Blanca.

En el mismo evento, el aspirante del GOP cuestionó las capacidades de la exprimera dama para enfrentar el terrorismo y señaló que el Estado Islámico y otros grupos están deseosos de que ella asuma la presidencia porque eso les haría las cosas más fáciles.

Para Roger Stone, aliado tradicional del candidato del partido rojo, las nuevas alegaciones contra Trump son parte de los esfuerzos de los demócratas durante años por presentar a los de esa agrupación política como propensos a utilizar las fuerzas nucleares.

Agregó que Washington siempre utilizó este tipo de armas como medida disuasoria, y Trump se inserta en esa misma tradición, pero no tienen sentido las acusaciones de que él quiera lanzar una bomba atómica.

Pero Stone fue más lejos e hizo notar los antecedentes de Hillary Clinton, en particular su apoyo a la agresión contra Iraq, y rechazó que la aspirante de los azules sea la «candidata de la paz mundial».

En este contexto electoral y a pocos meses de los comicios, se debaten asuntos clave sobre política exterior de Estados Unidos, en los que la exprimera dama insiste en endurecer su postura en política exterior, en particular la agresión de Washington y sus aliados contra Siria y el apoyo a los grupos armados que intentan derrocar al presidente Bashar Al Assad.

De todas formas, aunque triunfe Clinton o Trump, expertos estiman que todo parece indicar que tendrán muy pocos cambios las proyecciones de la Casa Blanca sobre el Medio Oriente, la expansión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia, el incremento de la presencia militar en Asia, por solo mencionar algunos ejemplos .

Muy poco puede hacer el próximo Presidente, sea demócrata o republicano, para transformar de manera sustantiva estos y otros elementos que integran la tradicional política hegemónica global de Washington.

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[FUENTE: http://prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=5129491&Itemid=1]