El suelo es un recurso natural y un bien público; los proyectos de la Altillanura son del interés privado

{image}http://www.eldia.co/images/stories/logos/uso.jpg{/image}La unión sindical obrera de la Industria del Petróleo– USO; expresa a la opinión pública, y especialmente al pueblo llanero algunos puntos de vista que deben ser considerados en el marco de la celebración este 3 y 4 de diciembre del III Foro de la Altillanura Colombiana , en Puerto Gaitán Meta, que se realiza bajo el lema ‘Potencial energético y Productivo del País’.

Lo primero que se debe señalar es que los planes, programas y proyectos que se ciernen sobre la Altillanura; como tema de interés Nacional y considerando el recurso de suelos como tema de interés público; no está siendo adelantado con métodos participativos y democráticos; el pueblo es el gran ausente; los afectados directos son solo convidados de piedra.

Cabe recordar que en dos recientes fallos de la Corte Constitucional se condenó a empresas petroleras como Meta Petroleum Corp y Oleoductos de los Llanos; por intervenir con proyectos petroleros de oleoductos en los territorios llaneros, sin acudir al mecanismo de la CONSULTA PREVIA, LIBRE E INFORMADA.

Por tanto este tercer encuentro reúne a puertas cerradas a quienes bajo las perspectivas de PRODUCTIVIDAD, RENTABILIDAD Y TASA INTERNA DE RETORNO DE LA INVERSION  ven en Esta región de la altillanura colombiana un verdadero botín, que según sus propias ambiciones tiene más de 10 millones de hectáreas para la producción forestal y más de 4 millones y medio para todos los desarrollos agroindustriales; es decir en este escenario solo cuentan los puntos de vista y las propuestas de los empresarios e inversionistas, que casi siempre resultan ser contrarias al interés colectivo y general de la comunidad.

Razón por la cual es de obligación ética, política y moral; hacer de la ALTILLANURA,  el debate y la reflexión que el país necesita en términos de: el uso y la tenencia del suelo, la soberanía y la seguridad alimentaria, las vocaciones del territorio y su entorno cultural y social; ciencia, tecnología, investigación e innovación para el desarrollo, industrialización del campo; políticas públicas para el desarrollo rural, distribución de la riqueza, responsabilidad solidaria y rentabilidad social de las empresas, entre otros.      

Los planes  de la Altillanura para la producción a gran escala de monocultivos como la palma, el caucho, la caña de azúcar, los maderables, entre otros y la  concesión de terrenos hasta por cincuenta años para la producción de alimentos, esta fundamentalmente pensada en el mercado exportador y en multinacionales de estos ramos.

Ello vendría a sumarse al desarrollo de los megaproyectos minero – energéticos que atraviesan una vasta área geográfica donde hoy se ejecuta la mayor explotación petrolera (300.000 barriles/día aproximadamente) y donde se cifran las mayores proyecciones exploratorias, por estar ligadas a la Faja del Orinoco, que involucra a Casanare, Vichada, Meta, Arauca y Neiva. Ese desarrollo de explotación petrolera ya tiene sus evidencias de las heridas sobre el territorio.

Es decir que la disputa por el uso y la tenencia del suelo y sus impactos culturales, ambientales, sociales y laborales, van a ser extremadamente graves; ya que el suelo como recurso natural y las luchas por el control mismo van a ser a muerte, ello sumado a La degradación física, química o biológica de los suelos se convierte en un problema a largo plazo, afecta significativamente la base de recursos naturales, la capacidad de producir alimentos y la seguridad alimentaria en el país y la región, en particular de los grupos poblacionales de menores ingresos económicos”. Por ejemplo la labranza con disco de rastra para los cultivos comerciales, está causando altos niveles de compactación en los primeros 10 a 20 centímetros de profundidad de la tierra. A este fenómeno se trata precariamente de responder con la construcción y mantenimiento de las capas arables, lo cual a la postre ha resultado insuficiente.

Otros aspectos asociados al problema central del modelo capitalista de explotación comercial  del suelo de la Altillanura tiene que ver con: Modificación de patrones culturales para la transición desde los sistemas tradicionales de fincas hacia otros más tecnificados y diversificados, el mayor uso del recurso público  de suelos y agua para fines y lucro particular, Mayor flujo vehicular en  una malla vial no diseñada para ese flujo vehicular pesado e intenso, Mayor incidencia de plagas y enfermedades,  necesidad inmediata de creación de la capa arable, reducción o subsidios a los Costos de fertilización y maquinaria, instalación de centros de formación e investigación, la generación y difusión de información técnica y económica. Así como atenuar o controlar los Cambios en precios  del mercado y rendimientos de la producción.

Por ello al debatir el potencial energético y productivo de la Altillanura; tenemos que preguntarnos: Para Qué?  Y Para Quién?; porque por ejemplo: las veredas cristalinas, puerto triunfo, rubiales, porvenir; están aledaños a centros de producción de petróleo, que es energía, sin embargo no disfrutan de luz eléctrica y el galón de gasolina es el más caro del mundo (U$ 8,5 dólares); mientras que Guacoyo y el mismo Municipio de Puerto Gaitán, conocen de la productividad porcina representada en Fazenda, pero el pueblo, no prueba bocado con una chuleta o un tocino de esos cerdos en las mesas de los hogares Portogaitanenses, ese es el problema.

Llamamos al Gobierno Colombiano y a su Ministerio de Agricultura a adelantar un gran debate público e informado sobre los alcances e impactos del Proyecto de la Altillanura y la procedencia de los “NUEVOS LLANEROS y sus CAPITALES DE INVERSION”.

EXIGIMOS DEMOCRACIA, AUTODETERMINACION, SOBERANIA,  SEGURIDAD ALIMENTARIA  Y BIENESTAR PARA EL PUEBLO COLOMBIANO…EXIGIMOS…EXIGIMOS.

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