La pequeña dictadura militar de Peñalosa no quiere reconocer el caos en Transmilenio

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Contrario a lo que el Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, declaró en los medios de comunicación, lo que sucedió en la mañana del miércoles fue la explosión de la molestia de la ciudadanía ante un modelo que no funciona para una ciudad tan grande.

En la mañana del miércoles y hasta mediodía, miles de personas se manifestaron contra el pésimo servicio de Transmilenio en varias estaciones del sur de Bogotá. El alcalde reaccionó, como ya lo ha hecho antes, enviando al Esmad a agredir a la gente. Los medios han querido desviar la atención de lo sucedido pero el descontento público va en aumento. El viernes nuevamente se levantaron usuarios por las mismas razones, pero en la zona de Bosa y Soacha.

Brayan Rojas, politólogo de la Universidad Nacional y miembro del movimiento E24, explicó que precisamente este movimiento es uno de los convocantes a las protestas que se han dado en Transmilenio. Aclaró la desinformación del alcalde que subió 200 pesos a un pésimo servicio y espera que la ciudadanía se quede callada.

“Nosotros y nosotras hemos venido convocando diferentes jornadas de indignación contra el mal servicio que presta Transmilenio, contra el aumento desmedido, contra la falta de seguridad, contra lo que viene sucediendo en el sistema. Queremos aclarar que no convocamos a destrozos, ni desmanes. No es nuestra intención que haya personas heridas. Por el contrario, creemos que debemos hacer una movilización muy politizada sobre la base de los grandes problemas que tiene el sistema”.

E24 recurre a acciones de carácter cultural y político con el objetivo de pedagogizar lo que viene sucediendo con el sistema. Jornadas en los buses, portales y estaciones, explicándoles a los usuarios cómo funciona el recaudo, quiénes controlan la operación, cuál es el negocio de Peñalosa con el TM.

La realidad es que en TM sólo 12 familias controlan el recaudo y la operación del sistema, son las que se terminan llevando el 95% de las ganancias, mientras que el Distrito se queda con el 5% restante. “Cuando se trata de reducir precios, ahí no se puede beneficiar la ciudadanía. Pero cuando hay destrozos, sí los tenemos que pagar todos. Entonces, centralizan las ganancias y socializan las pérdidas”, dice Rojas.

Resulta preocupante que la política del Distrito sea sostener un sistema tan precario, cuando  es evidente que Bogotá necesita un metro subterráneo para resolver el problema de fondo. Pero en Bogotá, los intereses de unos pocos están prevaleciendo sobre la necesidad de la ciudad y el alcalde actual es digno vocero de esos cuantos.

“Transmilenio ha sido la joya de la corona en un negocio de unos privados, en cabeza de Peñalosa hace 20 años. Nos embuten literalmente en los buses, como una política de TM, de entre menos buses pongan más se ahorran y más es la ganancia para ellos”, dice Rojas sobre algo que viven miles de usuarios cada día.

La actitud de Peñalosa desde que asumió el mandato raya en lo déspota. El miércoles el Esmad llegó de inmediato a golpear a la gente. Sobrepasando un decreto en el Distrito que obliga a la fuerza pública a discutir primero con los manifestantes. Además, en todos los medios salió a tildar de ‘terrorismo’ acciones que nacen del descontento del pueblo. 

Esta postura no va a detener a E24, que busca congregar a grandes jornadas de movilización que se vienen para las próximas semanas con diferentes sectores campesinos, sociales y populares. Para ello, vienen sosteniendo reuniones permanentes como proceso. Pueden encontrar mayor información en las cuentas de ParoBogotá en Facebok y Twitter.

Brayan Rojas resume un pensamiento de muchos bogotanos. “Son convocatorias públicas y abiertas. Nosotros estamos dando la cara. Lo que planteó Peñalosa entre líneas es que está dispuesto a perseguir a los saboteadores políticos. A quienes estamos protestando nos hace una amenaza. Nos preocupa de sobremanera el tratamiento militar que le está dando Peñalosa a toda situación que está sucediendo en Bogotá. Queremos dejar claro que no hay saboteadores profesionales, lo que hay es un sistema colapsado. Le exigimos a la alcaldía que le dé un tratamiento político a las discusiones y no un tratamiento militar, con los abusos de fuerza que se han presentado. Queremos dejar el precedente que si existe algún tipo de represión contra compañeros de la organización será responsabilidad de la alcaldía”.