Las protestas laborales francesas, el auge de las manifestaciones populares en el mundo

El trasfondo de las protestas en Francia, que vienen desde el 17 de febrero pasado, es la reforma a la ley del trabajo. Las tácticas neoliberales aplicadas en Francia son más similares a las políticas colombianas de lo que parecen. Es bueno conocer la situación.

Es una reforma muy amplia, que ataca a una gran serie de derechos laborales, con la flexibilización como el objetivo principal. Blandine Juncs, quien hace parte de la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia, explicó el contexto de esta lucha del pueblo, donde el gobierno usa “la represión y el diálogo, como herramientas de una misma estrategia”.

“Las luchas históricas del pueblo francés en materia laboral, lo ha llevado a tener un sistema laboral a la ventaja de los trabajadores, si lo comparamos con otros países. Por esto es que es mucho más difícil precarizar a la gente en Francia, aunque se ha venido haciendo en los últimos años”.

La reforma ajustaría la legislación francesa en este tema a las del resto del mundo. Ejemplo de ello, actualmente es muy costoso realizar un despido masivo en una empresa, pues se debe indemnizar a los trabajadores con unas primas; con la nueva modificación, sería más sencillo y más barato. Por supuesto, aumentaría el desempleo.

El gobierno del Partido Socialista ha decidido tener una postura de mano firme. No abre la puerta a negociar. Restringe los diálogos a los sectores sindicales más cercanos a los cambios. El fenómeno es que los sindicalizados representan un 8% de los trabajadores. Estos tienen condiciones complicadas y con ellos negociaría el gobierno.

Pero hay sectores de empleados en una situación más precaria, que son mayoría y serán los más afectados. Ellos están fuera de las mesas. Hay que anotar que en Francia existe una multitud de sindicatos con diferentes perspectivas.

La crudeza de la represión gobiernista solo se ha registrado en redes sociales. Marchas masivas de más de un millón de personas, atacadas por policías antidisturbios. El gobierno de Hollande se justifica en los ataques de extremistas islámicos, que no tienen nada que ver, para militarizar las calles y reprimir las protestas con brutalidad. Hay militares por doquier y un clima de miedo, que el gobierno usa como escudo contra su propio pueblo.

Pese a que la situación ha dado para que incluso se pueda detener a una persona en Francia sin orden judicial, la gente está desafiando el miedo y saliendo a las calles a protestar. “Uno puede pensar que el gobierno se está aprovechando de un contexto que leía como propicio para que nadie se queje. Pero se le rebotó, porque la gente se levantó y está protestando contra estas reformas”.

Llevando el caso al contexto colombiano, la situación resulta familiar. Hay que traer a colación las recientes potestades del Código de Policía para allanamientos o capturas. Asimismo, el método del gobierno de negociar con algunos y reprimir a otros, tal como sucedió en la minga campesina.

Sin embargo, es de destacar, como afirma Juchs, el “reauge” de las movilizaciones populares, que desbordan la izquierda tradicional. “Hay más gente que se opone en la calle, con nuevas formas organizativas de la sociedad frente a la crisis del modelo”.