Monseñor Jaime Prieto Amaya, profeta de la justicia y de la paz

{image}http://www.eldia.co/images/stories/100910/03.jpg{/image}La unión Sindical  Obrera de la Industria del Petróleo – USO, quiere rendir un sencillo pero sentido homenaje al maestro y guía espiritual, profeta de la justicia y de la paz.

Queremos resaltar con especial acento el nombre de un hombre que practico el humanismo  y el trabajo por el bien común, a un hombre que predico y pregono la necesidad de que los recursos naturales sirvieran para el desarrollo social de las comunidades bajo los principios de igualdad y solidaridad. A un hombre que justamente murió el pasado 25 de Agosto, como presagio del destino y como constancia de su brega por sembrar el petróleo para la paz y no para la guerra; es un tributo a Monseñor Jaime Prieto Amaya, quien con su ejemplo siempre estuvo defendiendo los valores de verdadero patriotismo y  soberanía; colocando por encima de cualquier otro interés, el colectivo, como también la justa y necesaria distribución de la riqueza y la defensa de los derechos humanos, especialmente de los excluidos, empobrecidos y sobreexplotados.

El  05 de febrero de 2009 invitamos a Monseñor JAIME,  a que nos acompañara en la Puerta Principal para ofrecerle una despedida de la ciudad de Barrancabermeja, ante su nueva designación en la ciudad de Cúcuta; jamás nos imaginamos que seria la última vez que lo tendríamos en este histórico lugar.

Son tan inmensas las deudas de gratitud que en aquel preciso momento al igual que ahora, todas las palabras se quedan cortas para definir a un hombre que nos ofreció todo a cambio de nada; son casi innumerables la lista de acciones emprendidas por monseñor Jaime Prieto por el bienestar, la dignidad, La justicia, la reconciliación y la paz en el Magdalena medio; no en vano lo llegamos a denominar nuestro pastor de los Derechos Humanos, tal y como se refrendo en las circunstancias dramáticas de la ciudad, en la masacre de el 16 de Mayo de 1998, cuando la ciudad enmudecida e inmovilizada; encontró una voz de aliento y de valor  en cabeza de Monseñor quien nos ayudo a recuperar la esperanza, hacer valer la justicia y unirnos en la defensa de la vida.

Monseñor con su inmensa generosidad nos ha dejado un legado de vida y en aquella oportunidad de febrero en la Puerta Principal nos compartió lo anecdótico de que en los conflictos  sociales y laborales se le buscaba como mediador, pero que lo que no sabían el Gobierno y los empresarios, era que el no podía estar en el medio o en el justo centro, puesto que su opción por los pobres y los débiles ya lo ubicaba sin vacilaciones de un lado de la mesa.

Palabras del Profesor Alejo Vargas a Monseñor.

Lamentablemente murió un pastor de la Iglesia Católica, un hombre sensible con la pobreza, la injusticia y la mentira. Todos los seres humanos tenemos un ciclo vital y nos llegará el día en que el mismo concluya; pero duele cuando un hombre excepcional como Monseñor Jaime Prieto Amaya termina su vida y más siendo una persona que podría habernos acompañado por lo menos una década más.

Tuve la fortuna de conocerlo recién fue nombrado obispo de Barrancabermeja y hubo dos graves problemas nacionales que nos acercaron, la pobreza y el subdesarrollo del Magdalena Medio y el tema de la paz. Monseñor Jaime, junto con el Cinep, de la Compañía de Jesús, fueron los artífices de la Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y por generosidad de él y del Cinep he formado parte de la Junta Directiva del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, por mi condición de académico y de oriundo de la región.

Por ello su preocupación eran los pobres de Barrancabermeja, la educación de los niños del puerto petrolero, las mujeres cabeza de familia, a las cuales había que ayudarles a construir alternativas para mercar, la emisora comunitaria para transmitirles a los habitantes de la región un mensaje de fe y esperanza; pero igualmente los problemas de los pescadores artesanales del río Magdalena y sus ciénagas, los campesinos cacaoteros de San Vicente de Chucurí y demás municipios de la región, los pequeños mineros de la Serranía de San Lucas, los habitantes de las ciénagas de los municipios del Magdalena Medio antioqueño.

En fin, todos los pobladores de esta región, acompañada históricamente con la contradicción de ser una región rica pero donde al mismo tiempo hay mucha miseria. Monseñor y el entusiasmo inagotable con que él trabajaba por los pobres de la región, lo contagiaban a uno de una pequeña parte del mismo.

Debemos seguir trabajando, como un homenaje a su memoria y su legado, porque sus dos grandes preocupaciones vitales, el Magdalena Medio, su paz y desarrollo y la contribución a construir escenarios de paz entre el gobierno nacional y los grupos guerrilleros, para que algún día podamos tener un país donde soñar y construir sea una realidad sin riesgos vitales de todos los días.

Gracias por todo Monseñor Jaime Prieto y guardaremos su mensaje de paz y solidaridad. Igualmente Compartimos con todos  el mensaje de gratitud de la Familia de Monseñor Jaime Prieto.

Un mensaje cálido y sentido, para todos en Barrancabermeja, su diócesis durante 15 años de vida pastoral. Gracias a cada una de las personas que nos compartió sus anécdotas y sus vivencias junto a él, nos permitió ampliar aún más el valor de sus acciones y sus mensajes siempre fraternos y de esperanza. Nos hizo comprender aún más, la gran persona que había en él, un ser humano abierto a los demás. Ese era él, así lo experimentamos en nuestras vidas.

Su compañía y solidaridad -aún hasta su última morada en Cúcuta- habitará por siempre en nuestros corazones, qué alegría para Jaimito -como cariñosamente le decíamos- sentirse tan querido y apreciado, aún desde su lecho de enfermo, por tantas personas que reconocieron en él, a un pastor, a un digno representante de la iglesia, a un hermano, a un amigo, a un padre.

Gracias infinitas les damos a todos los que tuvieron fé por su recuperación y a todos los que siguen creyendo que está vivo entre nosotros. Así seguirá para su familia.

Con afecto y gratitud,
Familia Prieto Amaya: Hermanos: Inesita, Rogelio, Fernando, Jorge / Cuñadas: Coqui, Ana Cecilia, Clara / Sobrinos: María Alejandra, Ricardo, María Clara, Jorge Ernesto, Daniel, Isabela.

Nuestra organización sindical, rinde tributo a Monseñor Jaime Prieto Amaya a través de esta homilía en la Histórica Puerta Principal, lugar en el cual tuvimos su grata compañía en las diversas jornadas de lucha y resistencia del Movimiento Obrero.

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