Multinacionales hacen fiesta con nuestro petróleo

{image}http://lh4.googleusercontent.com/-8jWq2E_G400/Ul1N_T95TXI/AAAAAAAADlQ/zehE5IlXrcc/s400/02.jpg{/image}Santos quiere que los inversionistas se sientan como en su casa. En efecto a ellos les va bien, al país le va mal.

Por cada dólar que invierten sacan dos, provocando un déficit fiscal en la última década de $51.000 millones de dólares, equivalentes al 63% de la deuda externa.

Nos hemos convertido en exportadores netos de materias primas y de capital, desangrando los circuitos de la economía doméstica.

Sobre nuestros recursos PACIFIC emite acciones en la bolsa de valores de Toronto, con las que especula en Colombia. Los precios altos de los combustibles son la garantía de un híper negocio sobre el que ya trabaja para controlar.

Gasolina: precio real o robo legal.

El precio de los combustibles es una carga fiscal considerable para los colombianos, en cuyo telón de fondo está la ausencia del Estado frente a las transnacionales, que ejercen control absoluto en los campos petroleros y en las políticas de la industria en todo el país.

La ampliación y modernización de la refinería de Cartagena está preñada de sobrecostos y corrupción, lo que generó la dimisión del exgerente de REFICAR, Orlando Cabrales, pero el cáncer, la contratación por COSTOS REEMBOLSABLES, sigue vivo. Resultado, el proyecto pasó de 860 millones de dólares en 1998 a 7.000 millones de dólares hoy por hoy y, 15 años de retraso para entrar en operación.

Igual sucede con la ampliación y modernización de la refinería de Barranca, cuyo costo inicial en el 2004 fue de 320 millones de dólares. Hoy se estima puede llegar a 3.400 millones de dólares, con un retraso en el inicio de las operaciones que lleva 9 años… y esperan más.

En cuanto a la refinería de Apiay la quieren cerrar a pesar de que la USO ha propuesto un rediseño que nos llevaría a producir Asfalto Premium, de mayor calidad y mayor duración que el actual, lo que permitiría bajar el precio del mantenimiento de la malla vial nacional y, de hecho los peajes.

Desde 1998 el ejecutivo trabaja en el aumento del precio de los combustibles garantizándole el negocio a las transnacionales con nuestro petróleo, nuestras refinerías, nuestros oleoductos y nuestro bolsillo. Desde entonces el galón de gasolina pasó de $1.300 a $1.800.

Impuestos para el pueblo, riquezas para las transnacionales.

Por fortuna venimos despertando de la mano de los campesinos y transportadores que han pedido bajarle a los combustibles, a los agro-insumos y fertilizantes.

El gobierno desconoce la decisión de la Corte Constitucional relativa a la financiación del Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles FEPC, dado su impacto económico -$3.4 billones-, argumentado que todos los colombianos subsidiaran a unos pocos usuarios con ingresos altos; como sí los altos precios de los combustibles solo afectaran a los consumidores directos, sin ningún impacto en el transporte y la inflación que golpea toda la economía nacional.

Venezolanos expulsados de PDVSA por saquearla, llegaron a hacer lo mismo en Colombia con ECOPETROL, contado con el respaldo de Uribe y de Santos en su empresa PACIFIC RUBIALES ENERGY. En los últimos tres años sus ingresos operacionales se incrementaron en – 89%- y los de utilidad operacional en -216%-. Todos sus activos y el 98.7% de su producción está en Colombia, pero su registro es canadiense. Está inscrita en la bolsa de valores de Toronto, desde donde emite acciones que están por fuera del control fiscal de las autoridades colombianas, pero al alcance del apoyo de INTERBOLSA para especular con el proyecto STAR en la bolsa de valores de Colombia, donde ha movido 28 billones de pesos en los últimos tres años.

El salario de sus 4 principales ejecutivos circunda los 1.600 millones de pesos mensuales, mientras que sus trabajadores son los más mal pagos de la industria a nivel nacional y son tratados como esclavos.

PACIFIC RUBIALES ENERGY trabaja en Puerto Bahía, Cartagena, en la construcción de su propio terminal de importación y exportación de combustibles y crudos con capacidad para 3.3 millones de barriles, que entraría en operación el próximo año. Está invirtiendo 500 millones de dólares en ello y otros 400 millones para conectar Puerto Bahía con el terminal de Coveñas mediante un oleoducto de 130 kilómetros con capacidad inicial de 300.000 barriles día. Igualmente fortalece su presencia en el CENIT, la filial de ECOPETROL, mediante la cual se aprestan a privatizar toda la red de oleoductos a nivel nacional, estimada en 20 billones de pesos.

Es imperativo que ECOPETROL vuelva a ser 100% estatal y pública, para garantizar el suministro seguro de hidrocarburos, combustibles y derivados a precios que consulten la realidad e interés de todos los colombianos. Urge bajarle el precio a los combustibles, acabar con la corrupción en los proyectos de ampliación y modernización de nuestras refinerías que elevan sus costos y aplazan su entrada en operación.

OCTUBRE 2013