Para maltratar a sus trabajadores, Pacific Rubiales viola la soberanía y las leyes de Colombia. (II PARTE)

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{image}http://imagen.eldia.co/cache/logos/uso_595.jpg{/image}Intervención del senador Jorge Robledo en el debate de Comisión Quinta sobre Pacific Rubiales, 17 de Agosto de 2011.

La Empresa bloquea una carretera pública. Pues bien, el mismo día que estalló el conflicto 18 Julio de 2011, cuando Pacific Rubiales  supo que cuatro dirigentes de la USO habían decidido trasladarse por su cuenta y riesgo desde Puerto Gaitán hasta el campo a ver qué era lo que pasaba, decidió bloquear con sus  camionetas una vía que es pública, y miren el calibre del trancón que se armó. Es una vía pública, repito. Los canadienses imponiendo la justicia, dirán ellos, como se les da la gana, ministro y presidente de Ecopetrol, y eso solo debería dar para rescindir el contrato con sus socios. Si este tipo de conductas se hacen en público y a la luz del día, qué no harán los capataces de Rubiales con los trabajadores que tienen encerrados en esa especie de campo de concentración, cuando nadie los ve y cuando nadie puede controvertirles. Pero aquí hay algo peor y el detalle es importante. Observen este punto aquí. ¿Quiénes son los que están mirando? Las tropas del ejército de Colombia. Ministro, ¿esto qué es? El ejército de Colombia observando impávido mientras el capital extranjero cierra una vía pública porque se le da la gana.

Lo otro ocurrió el 5 de agosto (días después del caso anterior), cuando Rubiales  cerró otra vía pública, esta vez ya no con camionetas sino con toneladas de piedra. Es la barbarie, señor presidente de Ecopetrol, la barbarie, señor ministro. Con un agravante para ellos. Con la misión de la USO que intentó hacerse presente a cumplir sus derechos constitucionales, porque en Colombia no es un crimen ser sindicalista, o por lo menos es lo que se supone, iba el señor Red Dumitt, representante en Colombia de la AFL-CIO, la principal central obrera norteamericana. O sea, hay un testigo distinto de los trabajadores de la USO que puede certificar lo que hizo Pacific Rubiales para impedir que unos colombianos, acompañados de un ciudadano democrático de Estados Unidos, cumplieran con lo que ellos consideran sus derechos sindicales. Si esto es lo que está ocurriendo allá a la vista, señora viceministra del Trabajo, podemos imaginarnos lo que sucede cuando no hay testigos. Otra foto (aparece un trabajador parado al rayo del sol en una carretera y protegiéndose la cara y los pulmones con una especie de capucha y lentes). Estos son los famosos encapuchados de los cuales habla Pacific Rubiales.

Relaciones civilizadas con el extranjero: Empiezo aclarando que no soy enemigo de la inversión extranjera, porque sobre esto hay una cantaleta contra el Polo. Si sobre alguien se miente en Colombia de manera sistemática, es sobre el Polo. Ustedes no encontrarán una sola declaración ni del Polo ni mía que afirme que en Colombia no puede haber capital foráneo o que no debemos relacionarnos con los extranjeros. Tampoco lo ha hecho nunca el sindicato de trabajadores del petróleo. Lo que hemos dicho es que esas relaciones deben ser civilizadas, democráticas, respetuosas de la soberanía nacional, y que hay negocios buenos y negocios malos, y que los malos es mejor no hacerlos. A la hora del balance, preguntamos: ¿cuánto pagan de regalías, cómo son las condiciones laborales, cumplen con el Código Sustantivo del Trabajo, pagan los impuestos que deben pagar, destruyen o no el medio ambiente? Cuando uno entonces se atreve a cuestionar, le replican: es que usted es enemigo de que Colombia se relacione con el extranjero. No, lo que pasa es que estamos pidiendo relaciones no de ese grado de indignidad que estamos viendo aquí.

Ya lo mencionaron aquí los trabajadores (dirigentes sindicales de la USO acababan de hablar en la Comisión). Son luchas que en buena medida estallan casi que solas, porque entre otras cosas, nunca han permitido que los trabajadores se asocien. Lo que se da es entonces un poco la expresión de la desesperación, y las luchas estallan casi que solas. Ahora, ¿cuál es el fondo del asunto? Lo han mencionado pero yo lo quiero subrayar. En Colombia se ha impuesto, señor ministro, y usted lo sabe e incluso el gobierno lo vende en el exterior como una maravilla para atraer el capital extranjero, que con la complicidad del Estado, se montó un Código Laboral calculado para negarles a los trabajadores los derechos que en teoría les ofrece la Constitución. Lo sabe también el presidente de Ecopetrol, porque ustedes lo usan. Es toda una serie de argucias, de trampas, de mañas, de interpretaciones. Se han levantado la teoría de que un obrero trabaja con Pacific Rubiales cinco años o el tiempo que sea y nunca aparece vinculado a Pacific Rubiales, o labora veinte años con Ecopetrol o con cualquier empresa y nunca trabajó con ella, porque siempre le meten un intermediario cuya labor es hacer el trabajo sucio, abusar, maltratar, perseguir, reprimir, para ganarse unos pesos sobre la base de bajarles los salarios a los trabajadores. Ese es el lío y las cifras son elocuentes: Cepcolsa cuenta con 1.880 trabajadores y apenas reconoce como suyos 83, los otros 1.797 no se sabe de quiénes son. Para ganarse la plusvalía y enriquecerse, sí son trabajadores suyos, claro, y se la ganan toda, pero no ya cuando se trata de cumplir con algún deber. Pasan a ser tercerizados, que llamamos. Meta Petroleum, la empresa operadora de los campos de Pacific Rubiales, también socia de Ecopetrol, tiene 12.644 trabajadores y reconoce como suyos apenas 535. Los otros 12.109 son de contratistas o tercerizados o como se llame, pues cada vez se inventan una figura nueva, siempre para negarles a los trabajadores sus derechos, y claro, no puede haber sindicato. Ustedes se imaginan lo que le pasa a un trabajador enfrentado con un capataz en una empresa a 180 kilómetros de Puerto Gaitán, cercada con guardias privados de seguridad, ahora reforzados con la policía y el ejército.

¿Qué tiene de democrática esa relación? El capataz, si se le da la gana, le puede decir al trabajador “dentro de media hora se fue de aquí, se larga” y llama a la seguridad de la empresa y lo saca. Eso es lo que están montando.

¿Entonces qué sucede? Estabilidad laboral cero. Y los trabajadores del mundo luchan por estabilidad laboral, obvio, todos los seres humanos luchamos por contratos que nos den una mínima garantía y que no pueda llegar el patrón a echarlo a uno como un perro. Es una reivindicación de la vida, ministro, usted lucha también por eso para usted y para sus hijos, yo lo hago, todos lo hacemos, pero en Pacific Rubiales, no se reconoce.

Jornada laboral, otra lucha de los trabajadores de toda la vida. ¿Se acuerdan ustedes de las grandes huelgas en Estados Unidos por los tres ochos, ocho horas trabajo, ocho horas de estudio, ocho horas de descanso? Aquí, al trabajador que exprese que quiere una jornada de ocho horas, le llaman la policía y el ejército, porque es sospechoso de los peores crímenes.

Los salarios, ridículamente pequeños frente a los internacionales, lo voy a mencionar también. Y de las condiciones sanitarias, ni hablar. Las vimos en las fotos, y agradezcamos, ministro, que las fotos no huelen, porque usted estaba muy cerca. Esas son las realidades que están viviendo nuestros compatriotas. Quiero resumir en términos generales lo de los salarios, para que nos ubiquemos en el negocito que se les vende a los extranjeros. Los salarios que están pagando Cepcolsa y Meta Petroleum equivalen al 9% de lo que gana un trabajador petrolero en Norteamérica.

¿Cuáles trabajadores? Yo no tengo trabajadores: El caso de Pacific Rubiales si se quiere es peor, porque ha salido más a luz. Los directivos de Cepcolsa han estado más o menos callados y se les nota menos, se les ve menos el alma. Los de Pacific Rubiales, en cambio, han estado más bien conversadores. Por ejemplo, el pasado 20 de julio, el presidente de Pacific Rubiales, Ronald Pantín, “reiteró que los manifestantes no eran trabajadores de la empresa”. ¿Cómo puede haber relaciones civilizadas cuando un patrón niega tener trabajadores? Ahora, lo presenta de manera mañosa, porque yo ya he explicado cuál es el truco. Y miren lo que agrega: “Que no va a tomar represalias de carácter laboral contra los empleados que hayan participado en las manifestaciones”. ¿Entonces al fin qué? En el primer renglón dice que los manifestantes, o sea, los de la lucha, no eran trabajadores de la empresa y cinco renglones más allá dice que no va a tomar represalias de carácter laboral contra los empleados que hayan participado en las manifestaciones. Nos trata como estúpidos. Si no eran trabajadores suyos, por qué no va a tomar represalias contra ellos. Y asegura también que nunca han firmado ningún acuerdo laboral, cuando aquí los directivos de la USO tienen un fax que lo desmiente. En seis renglones dos mentiras. Así es bien difícil.

Adenda: Estamos hablando de la Empresa PACIFIC RUBIALES, la misma que no ha querido dar respuesta sobre la compra a la brava con ayuda paramilitar a través de la empresa Kappa Resources de la FINCA LA ESTRELLA DE LA FAMILIA MURILLO, en el Guamo Tolima. Kappa tiene múltiples negocios con la Pacific Rubiales, tales como la explotación de campos como ‘Las Quinchas’, ‘Cachimbero’ o ‘Abanico’. La Pacific va a desplazar 116 Familias de Cuernavaca en el Kilómetro 108 Vía Campo Rubiales, que viven del cultivo de 200 Hectáreas de Marañón y es la misma que está propiciando el enfrentamiento entre indígenas contra los colonos campesinos Blancos entre Campo Rubiales y el Vichada, para quedarse ella con las tierras y explotar el petróleo; es la misma que el próximo miércoles 26 de Septiembre va reunir las comunidades de la Guajira aledañas al rio Ranchería, para explicarles las bondades y el progreso que les espera si aceptan a Pacific Rubiales, como su nuevo vecino.

Por Jorge Robledo; Reproduce: Junta Directiva Nacional USO – 24 de Septiembre de 2012.

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