¿Paz, con permanencia de la violencia estatal?

Durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1939 a 1945, murieron alrededor de 50 millones de personas, millones más quedaron sin hogar o morían de hambre, miles de  ciudades de toda Europa y Asia fueron destruidas.

El 10 de diciembre de 1948 delegados de cincuenta naciones se reunieron en la Asamblea General de las Naciones Unidas –ONU- y aprobaron la Declaración Universal de los derechos humanos, con lo cual adquirieron el compromiso de promover la paz y “proteger a las generaciones venideras del azote de la guerra, la cual dos veces en nuestra vida ha producido un sufrimiento incalculable a la humanidad”, por ello cada año se conmemora en esta fecha el Día Internacional de los Derechos Humanos.

En Colombia esta fecha se evoca en medio de un ambiente contradictorio.  Al mismo tiempo que el país se moviliza para exigir la continuidad de los diálogos de la Habana y reclamar la instalación de una mesa de negociaciones también con el ELN y el EPL, en el primer semestre de 2015 las agresiones contra defensores de derechos humanos se incrementaron en el 105%.

Según el más reciente informe del Programa Somos Defensores: “pasamos de 194 agresiones en 2014 a 399 en 2015. Hubo 34 asesinatos -incremento del 15%. Las amenazas, homicidios y atentados contra estos activistas están a la orden del día sin que hasta la fecha, haya resultados en al menos una investigación realizada por la Fiscalía General de la Nación. De seguir esta tendencia, al culminar el  gobierno del Presidente Juan Manuel Santos 500 defensores habrán sido asesinados.

El actual gobierno no solo se rehúsa a renunciar a la violencia como método para resolver la inconformidad social, sino que  se empecina en ocultar la permanencia del fenómeno paramilitar y su connivencia con la fuerza pública. La insurgencia ha advertido que «con reactivación del paramilitarismo no habrá paz».

La Unión Sindical Obrera –USO- recogiendo los insumos de la reciente II Asamblea Nacional por la Paz, llama a conmemorar este 10 de diciembre saliendo a las calles en apoyo al proceso de paz, para reclamar un cese bilateral del fuego, el desmantelamiento del paramilitarismo, exigir  respeto al carácter bilateral de la negociación y de los acuerdos allí pactados. Reclamamos del gobierno y la Fiscalía renunciar a la judicialización de la protesta social. Ecopetrol puede aportar a la paz suspendiendo los despidos de trabajadores y los recortes a sus derechos.

Bogotá, diciembre 10 de 2015

Unión Sindical Obrera –USO-